Estudio Transfronterizo Adicciones

El proyecto Estudio Transfronterizo sobre Adicciones, es un proyecto financiado por la Consejería de Presidencia de la Junta de Andalucía destinado a investigar los riesgos asociados al consumo en zonas turísticas del Alrgave y la Costa de Huelva.

El ocio nocturno conlleva aspectos culturales muy notables (en cuanto a música, baile, culturas juveniles, nuevas tecnologías, etc) a los que tenemos que añadir aspectos algo más problemáticos tales como el botellón, el consumo de drogas, las conductas sexuales de riesgo, la conducción de riesgo, la violencia, el ruido y distintos problemas de convivencia entre otros. No es que la relación entre consumo de drogas y ocio sea un fenómeno nuevo, puesto que ha existido siempre, pero durante las últimas décadas se han producido cambios importantes que le dan una nueva dimensión. Entre esos cambios es necesario señalar que el consumo de drogas ha dejado de ser patrimonio de unos pocos y alcanza a una elevada proporción de personas y, además, han aparecido en el mercado nuevas sustancias creadas de manera expresa para ser utilizadas en el contexto del ocio, de la fiesta o de la diversión. Todo ello ha dado lugar a una “cultura de las drogas” vinculada real y simbólicamente a ciertas formas de diversión y a las diversas culturas juveniles.

Antes que nada es necesario destacar que los estilos de consumo, tanto de alcohol como de otras drogas, van cambiando, adquieren nuevos formatos, aparecen nuevas sustancias y se extienden a nuevos colectivos. En la actualidad, el mayor consumo de alcohol y drogas lo practican jóvenes que pertenecen, en su mayoría, a un sector socioeconómico medio con un buen nivel de integración social.

Otra pauta a considerar es que el consumo se encuentra íntimamente ligado a la idea de diversión, de relación con los amigos y al deseo de experimentar nuevas sensaciones; todos ellos objetivos muy estimables, por lo que es enormemente difícil el cuestionamiento del consumo sin entrar a debatir los objetivos de dicho consumo.

Por tanto, en la actualidad, debemos tener en cuenta que necesitamos revisar los factores de riesgo y protección para que integren el consumo de alcohol y drogas en conexión con los contextos recreativos nocturnos de fin de semana,  (Calafat et al., 2009) y muy especialmente habrá que explorar de forma específica la interacción que se establece entre el contexto turístico de sol y playa y el consumo de drogas.

Si bien la mayoría de los jóvenes con buenas habilidades sociales, sin dificultades de integración y ejerciendo sus derechos sobre el tiempo libre, realizan un buen uso de la diversión nocturna que se ofrece en los destinos turísticos como el litoral andaluz y el algarvino. Es importante resaltar que también son representativos los grupos juveniles, tanto autóctonos como extranjeros con dificultades para “gestionar saludablemente” sus actividades de ocio, especialmente en horario nocturno.  

Tanto en España como Portugal existe una preocupación por parte de las instituciones competentes en la materia ante el inicio en el consumo de alcohol a edades cada vez más tempranas el aumento de las ingestas de alcohol en cantidad y frecuencia y en otras conductas de riesgo como son conducir bajo los efectos del alcohol, relaciones sexuales sin protección y conflictos en la vía pública.  

De acuerdo con investigaciones desarrolladas en diferentes regiones españolas, el contexto hispano-luso e incluso en otros países de nuestro entorno, los principales problemas o riesgos que afectan al ocio nocturno se pueden resumir como sigue (Juan-Jerez et al., 2010):

Problemas de salud. Tales como intoxicaciones, heridas, deterioro auditivo, trastornos mentales, hipertermias y adicciones entre otros. Existe una relación sólidamente documentada entre determinados ambientes recreativos nocturnos y el consumo de sustancias sintéticas, así como pruebas claras de una elevada prevalencia de consumo de sustancias recreativas en relación con la participación en estos ambientes (Bellis et al, 2000; Calafat, 1999; Forsyth, 1997). De tal manera que «investigaciones centradas en jóvenes europeos que frecuentan eventos musicales demuestran invariablemente una prevalencia mucho más elevada del consumo de drogas que la registrada entre la población general. Ocurre lo mismo en todos los países en los que se han realizado investigaciones similares» (EMCDDA, 2006).

Consumo de alcohol entre menores de edad. Dado el consumo que observamos entre los jóvenes, no hay duda de que la venta de bebidas alcohólicas y de tabaco a menores de edad es un fenómeno relativamente corriente. Aunque la legislación tanto española como portuguesa regula la venta de estos productos, e incluso prohíbe de manera expresa la venta a menores, es evidente que siguen siendo totalmente accesibles a los más jóvenes y no parece que haya la suficiente sensibilización al respecto de forma que se pueda garantizar el cumplimiento de la ley.

La violencia nocturna es cada vez más preocupante. Las investigaciones demuestran que en el ocio nocturno se producen situaciones de violencia física, en buena parte motivada por consumo de drogas, especialmente de alcohol y cocaína. Estos actos de violencia se concentran las noches de los fines de semana, en locales recreativos (pubs y discotecas) y sus alrededores (Allen et al, 2003).Esta problemática es compartida a lo largo de las zonas turísticas de costa del sur de España y Portugal.

Sexo inseguro o ‘no deseado’. Para muchos usuarios del ocio nocturno, el consumo de sustancias forma parte integral de su estrategia de acceso a las relaciones sexuales. Incluso tienen cierta idea de los efectos que pueden esperar de cada droga sobre su sexualidad. Las drogas recreativas y el consumo concentrado de alcohol alteran la forma en la que abordan las relaciones sexuales e incrementan las posibilidades de practicar sexo inseguro, de lamentar su práctica con posterioridad, y de padecer lesiones y agresiones, o la contracción de enfermedades venéreas derivas de estas prácticas (Bellis et al., 2009; Calafat, Becoña y Mantecon, 2009).

El transporte hacia y desde las zonas de ocio provoca importantes problemas, sobre todo porque el medio de transporte más frecuente son los automóviles particulares (37,5%). De acuerdo con una muestra de 1.363 clientes habituales de establecimientos nocturnos de nueve ciudades europeas en 2006, durante el último mes, el 18% de la muestra había conducido en estado de embriaguez, el 13% bajo el efecto de las drogas, y el 37% había viajado en un coche conducido por alguien embriagado o bajo los efectos de las drogas (Calafat et al, 2009).

Molestias sociales tales como ruido, suciedad, consumo de alcohol en la calle, y vandalismo entre otras. La presencia de locales recreativos incide de forma tanto positiva como negativa en las zonas donde se ubican. La expansión de la economía del ocio nocturno en Andalucía y Algarve supone una importante inyección económica a nivel de empleo y de ingresos. Sin embargo, analizando el discurso de los vecinos de las localidades con mayor afluencia de este tipo de turismo, tienen la sensación de que las ciudades han sido colonizadas por ciertos jóvenes que imponen una ley de apropiación, por intereses personales, de un espacio que es público.

Mala imagen turística. En la actualidad asistimos a una saturación de este tipo de servicios de ocio en determinadas zonas del levante español, donde la marca turística se está viendo afectada de una manera alarmante. Se observa un efecto llamada del turismo de “alcohol y drogas” avivado por ofertas turística tipo “low cost” y con un alto grado deterioro para los municipios y los recursos ambientales y patrimoniales de la zona. Asimismo, el turismo de calidad se está viendo desplazado a otras zonas más tranquilas con la consecuente pérdida para la economía local.

Si bien, estos fenómenos no se están produciendo en la costa andaluza y algarvina con tanta incidencia como en el levante español y las islas baleares, no es menos cierto que es una realidad en aumento, que se ha visto agravada en las últimas décadas por la incidencia creciente del turismo extranjero, la proliferación de vuelos low cost a los aeropuertos de Faro y Sevilla, y el aumento de los paquetes turísticos ligados al ocio nocturno. Es necesario, por tanto, realizar un diagnóstico en profundidad que permita definir líneas estratégicas a partir de las cuales se puedan desarrollar medidas e intervenciones preventivas adecuadas a las características singulares del litoral suroccidental de la península ibérica. Este diagnótico está siendo llevado a cabo por la AOCD en colaboración de la Asociaçao GATO de Faro (Portugal).

Uno de los resultados del estudio que está en marcha ha sido la necesidad de contar con una mayor coordinación y seguimiento de los recursos sociosanitarios a nivel transfronterizo entre Andalucía Occidental y el Algarve protugués. Fruto de esta necesidad detectada se ha presentado para el presente año otro proyecto aprobado por la Consejería de Presidencia consistente en la realización de una guía online de recursos sociosanitarios transfronterizos que está desarrollándose en la actualidad y que se prevé participen más de 300 entidades. Todo un reto al que se enfrenta AOCD y que estamos convencidos tendrá una repercusión satisfactoria y facilitará a las personas usuarias encontrar recursos dirigidos a sus necesidades con mayor facilidad.